miércoles, 25 de mayo de 2022

Una ráfaga de suspiros..

Esta mañana, caminando por el centro de Valencia, he vuelto a sentir el mismo sentimiento que hace años.. esa nostalgia y pena a la vez por tener que dejar una ciudad tan hermosa, tan bonica y que tan bien me ha tratado. 

Podría decir que otra vez se vuelve a repetir la misma historia... ¿será que no puedo estar mucho tiempo en el mismo sitio?,¿qué cada año que pasa nunca me encuentro? ¿y que si me encuentro, me faltan otras cosas como el trabajo o mis amigos?¿o es que realmente la vida quiere que conozca otros lugares? ¿otra gente? ¿otras experiencias? Solo el tiempo me dará esas respuestas. De momento, vamos a la marxeta.

Es un hecho, esta época en Valencia se me acaba, aunque quien sabe si la vida volverá a traerme aquí. Aun recuerdo el primer día que llegué a Valencia a recoger mi maleta de Edimburgo, una semana antes de la pandemia, y como fue llegar y volverme a enamorar. 

Sinceramente, creo que este sentimiento no viene por despedirme en sí de esta ciudad, pues siempre hay tiempo de volver y nunca va a moverse de aquí. Este nudo en la garganta viene más por el hecho de tener que despedirme de su gente tan bonica. Que bueno coincidir con personas que te alegran el alma y te hacen olvidarte un ratito de toda la mierda del mundo. Al final, todos esos momentos y la gente que conozco es lo que realmente me llevo de las ciudades en las que estoy. Creo que eso es lo mejor de cambiar de ciudad.

De Valencia me llevo mucho, pero sobre todo una personita muy especial, que espero tener a mi lado hasta que la vida quiera, y por lo que le estaré eternamente agradecida por haberla puesta en mi camino. Pero bueno, a esta persona mejor le dedico otra entrada... jeje

25 de Mayo, tumbada en un parque, premenstrual, con ansiedad y en la duda existencial, pero feliz, enamorá y con ganas de terminar y ver que nos tiene preparada la vida. 

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